Happy Valentine

«Happy Valentine»

(Fic de Zarlina, traducido por lunallena)

Bill se estiró en la cama, sonriendo mientras sentía las suaves sábanas alrededor de él. Amaba esa sensación, despertar sin ningún dolor, sentirse a salvo y saber que Tom estaría ahí, amándolo como nadie más lo había hecho antes.

Había poco a poco aprendido a relajarse otra vez, a no asustarse por las pequeñas cosas, a detenerse y respirar cuando se asustaba. Usualmente funcionaba, a veces tomaba más tiempo antes de que pudiera calmarse y aún tenía días en los que apenas se atrevía a dejar la habitación de Tom, o bueno, su habitación, pero había mejorado y estaba muy orgulloso de eso.

Abrió sus ojos y giró su cabeza un poco solo para fruncir el ceño al hecho de que la cama estaba, a excepción de él, vacía. Tom no estaba ahí. ¿A dónde podría estar? Usualmente nunca dejaba la habitación sin decirle a Bill primero, porque sabía que a Bill no le gustaba estar solo.

Se sentó y miró alrededor de la habitación, comenzó a preocuparse. Sabía que era estúpido, pero no podía evitar sentir el pánico que lo invadía cada vez que Tom lo dejaba sin decirle a dónde iba.

— ¿Tom? —Llamó débilmente, sabiendo bien que nadie lo escucharía — ¡Tom! —Llamó más fuerte, escuchó cuidadosamente, esperando oír algún tipo de sonido que le avisara que Tom estaba en camino, pero no oyó nada, la casa estaba vacía, ni siquiera los perros parecían estar ahí.

Intentó tomar una profunda respiración, justo como su psicóloga le había dicho que hiciera, pero esta vez no ayudaba, se sentía extremadamente solo y aunque sabía que estaba siendo estúpido se preguntaba a dónde Tom pudo haber ido y ¿por qué no le había dicho que se iba? Tom no lo dejaría solo…Sabía que Bill odiaba eso.

Se acostó de nuevo y se acurrucó en las sábanas con los ojos cerrados, intentando volver a dormir, así cuando despierte, Tom estaría ahí, como siempre.

*~*

Tom encontró a Bill dormido, su cabeza escondida debajo de las sábanas y lo único que se podía ver era su cabellera negra sobre la almohada.

La vista hizo que Tom sonriera, como siempre. Nada en el mundo entero podría hacerlo más feliz que Bill, el adolescente era simplemente perfecto y Tom aun lo encontraba difícil creer que estaban juntos y que nada podría estar entre ellos.

— ¿Bill? —Murmuró y se sentó en el borde de la cama, miró el reloj, eran casi las once. Bill nunca dormía por tanto tiempo —Hey Bill, despierta —suavemente movió el hombro del pelinegro.

—Mmh —Bill murmuró y apretó las sábanas para sí mismo — ¿Dónde estuviste? Desperté y no estabas.

—Lo siento, tuve que arreglar algo, pero estoy aquí ahora y necesito que te despiertes.

—No quiero —Bill se quejó —Regresa a la cama.

—No puedo hacer eso —Tom sonrió y jaló la sábana —Vamos, tengo una sorpresa para ti, deja de ser perezoso.

Bill se sentó, sus ojos grandes y casi brillando con una pequeña sonrisa en sus labios.

— ¿Una sorpresa? ¿Por qué?

Tom sonrió de lado y se inclinó para darle un beso, no importa que tan curioso Bill estaba, el pelinegro simplemente no podía resistir los labios de Tom, sus toques o como su lengua jugueteaba con la suya, demandando una mejor entrada, lo cual Bill permitía sin duda.

Bill amaba los besos que Tom le daba, eran dulces, gentiles y sabían mejor que cualquier otra cosa, además la manera en que Tom le mordía delicadamente el labio inferior le enviaba un escalofrío en todo su cuerpo, anhelando más del hermoso hombre que lo tenía abrazado, sosteniéndolo fuerte. A Bill no le interesaba, si por él fuera, dejaría que Tom lo sostuviera por siempre.

—Tenemos que avanzar —Tom murmuró e intentó terminar el beso, pero Bill tenía sus brazos alrededor de su cuello y no lo soltaba —Bill —Sonrió y lo besó una vez más —Vamos, continuaremos con esto más tarde, lo prometo.

Bill suspiró y dejó un último beso en los labios de Tom antes de hacer un puchero infantil, no gustándole la idea de tener que dejar la cama.

—Alístate, bebé —Tom sonrió y le pellizcó la nariz —Te esperaré en la cocina ¿de acuerdo?

Bill asintió y se mordió los labios con una sonrisa, sin quitar su mirada de Tom hasta que este dejara la habitación. Fue entonces que Bill se sintió solo otra vez, suspiró y se levantó de la cama, completamente consciente eligió algo de ropa simple pero que lucía bien en él, pantalones pitillos, camiseta negra y una sudadera blanca que era de Tom pero sabía que Tom amaba verlo usándola. Raramente usaba algo blanco, pero Tom se ponía muy débil cuando lo veía con ese color además la sudadera era cómoda y olía a Tom, así que no importaba.

También cogió algunas cadenas para decorar su cuello, algunos brazaletes, anillos, otra cadena y la correa alrededor de su cintura. No era mucho, pero suficiente y llevaba puesto la hermosa cadena que Tom le había regalado en Navidad. Nunca se lo quitaría. Era parte de él, como Tom lo era.

Sonrió y caminó hacia el baño para darse una ducha rápida. Normalmente tardaría unos veinte minutos y Tom se le uniría a los diez minutos después, haciendo que el resto de la ducha sea más placentera, pero hoy, Tom había dicho que lo esperaría en la cocina, así que Bill no perdería su tiempo relajándose bajo el agua caliente. Quería ver lo que Tom tenía planeado, la palabra “sorpresa” lo había puesto curioso, como siempre. Sabía que las sorpresas de Tom eran algo del qué estar ansiosos.

*~*

Le había tomado a Bill veinte minutos para reunirse con Tom en la cocina, completamente vestido y con el maquillaje aplicado perfectamente, como siempre luciendo espléndido, entonces les había tomado cincuenta minutos terminar de tomar el desayuno que Tom había preparado. Bill había estado muy ocupado preguntando lo que Tom tenía planeado. Más tarde los padres de Tom habían llegado a casa molestándolos con preguntas y diciéndoles que manejen con cuidado y haciendo que Bill se pusiera más curioso.

Cuando Tom finalmente había logrado asegurarse que Bill hubiera comido lo suficiente, para que no esté hambriento y gruñón, y que sus padres supieran estarían perfectamente bien, Gordon y Simone finalmente les había dicho que avanzaran, mientra seguían ignorando la ola de preguntas de Bill, Tom cogió una maleta que había empacado y llevó consigo al adolescente al auto. Tom aún no le diría a Bill dónde estaban yendo pero sabía que al adolescente le gustaría.

Bill siguió hacienda preguntas que Tom solo ignoraba y aunque el pelinegro nunca obtenía respuesta, siguió preguntando, lo mismo una y otra vez. ¿A dónde estaban yendo? ¿Qué iban hacer? ¿Estarían ahí pronto? ¿por qué Tom no le decía?

Sin embargo Tom no se rendiría, no importa que tanto Bill refunfuñara, rogaba o quejaba, no le diría el secreto ni siquiera si Bill hacía pucheros y miraba con ojos de cachorrito, haciendo que Bill suspirara en derrota y se encogiera en su asiento, mirando por la ventana.

Algo que Tom realmente amaba de estar a solas con Bill, el muchacho era una persona completamente diferente cuando no había nadie alrededor. Estaba mucho más relajado que con alguien más, no importa qué tanto confiara en ellos, nunca podría ser él mismo de la forma en la podía ser con Tom. Y aunque Tom deseaba que Bill se sintiera seguro con ser completamente él todo el tiempo, se sentía, en cierto modo, halagado de que el muchacho confiara más en él que cualquier otra persona.

— ¿Puedes darme una pista pequeñita? —Bill se quejó después de dos horas de preguntas y espera por la sorpresa —De verdad quiero saber.

—Sé que quieres saber —Tom sonrió —Pero no sería una sorpresa si te lo dijera ahora ¿cierto?

— ¿Por qué estamos yendo tan lejos? —Bill preguntó intentando obtener una respuesta disimuladamente — ¿Hay algo malo en dónde vivimos?

—Quería que esto sea especial —Tom se encogió de hombros —Lo amarás, lo prometo.

— ¿Por qué hoy? —Bill intentó—No es el cumpleaños de ninguno, tampoco aniversario o nada especial en lo absoluto.

—Hm…no sabes que día es hoy ¿verdad? —Tom sonrió de lado divertido con la cara de sorpresa de Bill.

—uhm ¿viernes?

—Exacto —Tom rio —Viernes, catorce de febrero.

Bill pestañó sorprendido y Tom odió tener que enfocarse en la carretera, la rápida mirada que le lanzó a Bill lo hizo reír, lucía como un cachorro perdido.

—Oh…

Tom miró a Bill una vez más, ligeramente preocupado ahora, no quería arruinar el estado de ánimo del muchacho, no haría algo que lastimara a Bill y no le gustaba la expresión de su rostro.

— ¿estás bien? —Preguntó.

—Sí, lo siento —Bill intentó sonreír —Yo…realmente no me gusta este día.

Tom frunció el ceño, preguntándose a que se refería Bill. Estaba seguro que tenía que ser algo relacionado con David, por supuesto, todo lo malo tenía que ser relacionado a ese hombre. Pero sabía que sería mejor preguntarle a Bill, le diría o no, Tom no quería presionarlo a hablar sobre su pasado.

—Oye…—Dijo suavemente buscando la mano de Bill con la suya. —No soy como él, haremos nuestra propia tradición y hoy será grandioso, lo prometo.

—Está bien —Bill susurró y sonrió un poco antes de que Tom regresara su atención a la carretera —Te amo, Tomi.

—También te amo. —Tom sonrió sintiéndose mucho mejor con ver la sonrisa de Bill. Ellos estaban bien y eso importaba.

***

Llegaron a su destino media hora después y Tom sonrió al ver la expresión de Bill ante el gran y lujoso hotel, obviamente sin ninguna pista de qué decir. Luego giró su mirada a Tom con la boca abierta.

—No te quedes ahí como un bobo —Tom sonrió, tomó la mano de Bill y una maleta con la mano libre.

Comenzó a guiar al confuso adolescente hacia las grandes puertas, que alguien rápidamente las abrió para ellos y antes de que supiera que estaba sucediendo alguien ya había tomado la maleta por ellos diciendo algo como “Déjeme ayudarle con eso, señor” casi le hizo reír a Tom. No estaban acostumbrados a esas cosas pero era divertido, no podía negarlo.

En realidad no era tan especial, pero para ser completamente honestos, era de lejos el lugar más elegante que Tom alguna vez haya visto y juzgando por la mirada de Bill, tampoco había visto algo así.

Recibieron sus llaves y el hombre que llevaba sus maletas les mostró el camino a sus habitaciones y después de que Tom le diera, lo que estaba seguro, una propina generosa, el hombre los dejó en el cuarto que probablemente era más grande que la sala de su casa.

—Wow —Bill susurró — ¿Cómo cielos te diste el lujo de esto?

—No te preocupes por eso—Tom murmuró y se coló por detrás para abrazar al muchacho por la cintura y apoyar su cabeza en su hombro —No fue tan malo en realidad, papá tiene un amigo trabajando aquí, se aseguró que tengamos un trato justo.

—Eso es amable de su parte—Bill murmuró y se inclinó hacia a Tom, quien lo besó dulcemente en el cuello, sintiéndose la persona viva más feliz.

—Ajá—Tom sonrió —Podemos ordenar la comida que queramos—Hizo un gesto a la pequeña mesa al lado de la ventaba—Y podemos tomar un baño o ir al spa del hotel o comer en el restaurant si quieres o podemos hacer todo. Tenemos todo el fin de semana para nosotros.

—¿Tenemos?—Bill se giró sorprendido aún con los brazos de Tom alrededor de él —¿no solo esta noche?

—No—Tom sonrió—La habitación es nuestra hasta el lunes en la mañana—Presionó sus labios contras los de Bill y lo besó dulcemente—Feliz día de san Valentín, mi amor.

Bill sonrió en el beso y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Tom, aceptando el sabor familiar de los labios y lengua de Tom, preguntándose qué había hecho para merecerse un novio tan asombroso.

—Entonces… ¿Qué quieres hacer primero?—Tom murmuró, rompiendo el contacto de sus labios para en su lugar besar el cuello de Bill, quién soltó un pequeño gemido de placer.

—Si sigues así, no querré nada excepto tenerte en la cama.

Tom rio y dejó de molestar al muchacho, mas no lo soltó.

— ¿Quieres tomar un baño?

***

Bill suspiró contento en la bañera, disfrutando del agua caliente y la sensación de tener a Tom tan cerca. No podían hacer esto en casa, eso era seguro, la casa de los Trümper era grande pero no tenían una bañera y por supuesto no una grande y lujosa como esta. Era perfecta, absolutamente perfecta y cerró sus ojos a la vez que dejaba descansar su cabeza en los hombros de Tom, perfectamente bien con la espalda inclinada sobre el fuerte pecho del mayor.

Había suficiente espacio para que pudieran sentarse lado a lado si quisieran, pero Bill quería estar lo más cerca posible, al igual que Tom. ¿Cuál sería el punto si no pasaban todo el fin de semana juntos, todo el tiempo, tan cerca cómo podían?

Tom hizo una nota mental de agradecer a su padre por la idea, no le había agradado al comienzo, manejar casi tres horas para pasar unas cuántas noches en un hotel, cuando solo podía quedarse en casa y disfrutar de algunas películas y salir. Pero Gordon tuvo la idea y dijo que esto sería mejor para ellos, pasar el fin de semana solos, lejos de la familia, amigos y todo. Tom tomó el consejo de su padre y apagaron su celular, sabiendo que si algo sucedía en casa, sus padres tenían el número del hotel y si algo les sucedía a ellos, el amigo de Gordon se aseguraría de informar a sus padres.

No había nada de qué preocuparse, pasarían el resto de esos cuántos días lejos del mundo, ignorando a todos y solo pensar en ellos.

Era perfecto, simplemente perfecto.

Dejó que sus manos acariciaran el cuerpo de Bill, tocando cada centímetro de piel que pudiera alcanzar, jugar con su cabello, tocar con delicadeza algunas cicatrices que decoraban la muñeca del adolescente, sonreír a los suspiros felices de Bill. No le importaba nada excepto hacer a Bill feliz. Siempre y cuando el muchacho sonriera, Tom estaría satisfecho.

— ¿Sabes qué sería divertido?—Bill preguntó y alzó la cabeza para mirar a Tom con una divertida mueca en sus labios.

— ¿Aquí?—Tom preguntó con sorpresa— ¿En la bañera?

La sonrisa de Bill se agrandó y se giró logrando sentarse para encarar a Tom, asintiendo y mordiéndose el labio inferior.

—No lo sé—Tom dudó, no es que no quisiera, por supuesto que sí pero ¿en el agua? ¿En la bañera? Era algo que ni siquiera lo había pensado — ¿Y si alguien se lastima?

—Seremos cuidadosos —Bill sonrió ampliamente y se echó de espalda al otro lado de la gran bañera —Ven y tómame. —soltó una risita.

Tom rodó los ojos y se rindió, no había nada que no le diera a Bill y si eso era lo que Bill quería, entonces lo obtendría.

— ¿En serio crees que funcionará?—Tom preguntó gateando sobre un lado de Bill.

—Sí —Bill aseguró y apoyó su cabeza en el borde de la bañera y se aseguró de tener un fuerte agarre a los lados también, no quería deslizarse dentro del agua y ahogarse, aunque estaba seguro que Tom no dejaría que eso pasara —Tienes que dejar de ser tan cuidadoso conmigo todo el tiempo, Tomi —Ronroneó —Siempre y cuando seas tú, puedo soportarlo, sé que no harás nada para lastimarme.

Tom sonrió y se inclinó por un beso, agarró las piernas de Bill para ayudarlo a envolverlo alrededor de él, luego dejó que sus manos se deslizaran a la parte trasera de Bill, sonriendo incluso más al sentir como Bill ya estaba impacientemente presionándose contra él.

—No traje lubricante…—Tom suspiró y se preparaba para levantarse de la bañera y traer la pequeña botella.

—No necesitamos uno—Bill dijo rápidamente—Estoy relajado, caliente y mojado —Soltó una risita —El aceite del agua será suficiente.

— ¿Seguro?—Tom preguntó—solo me tomará un minuto.

Bill suspiró y cogió algunas trenzas de Tom para jalarlo y besarlo —Estoy seguro—Susurró—Ahora muéstrame qué tanto me amas.

Tom sonrió y correspondió el beso con algo más de calor y pasión, sus lenguas enredándose y sus labios moviéndose en una perfecta sincronía, ambos sabiendo cómo le gustaba al otro ser besado.

Bill nunca estaba nervioso cuando estaba con Tom, no después de todo ese tiempo en el que Tom le había probado que lo amaba, que siempre le daría exactamente lo que quería y necesitaba, que nunca le haría daño. Tom era muy diferente de todas las personas con las que Bill había estado, siempre lo hacía sentir especial con pequeñas palabras y toques que hacían girar el mundo de Bill.

A penas notó cuando los dedos de Tom comenzaron a trabajar dentro de él, estaba tan ocupado en los labios de Tom para pensar en ello, no estaba preocupado de todos modos, Tom sabía que hacer y lo sabía muy bien.

Tom estaba, como siempre, preguntándose qué rayos había hecho con su vida antes que encontrara a Bill, cómo había hecho que sus días pasaran sin el asombroso pelinegro qué sabía mejor que nadie y con un cuerpo tan maravilloso que hacía a los otros lucir sosos y aburridos. No había nada en Bill que cambiaría, todo era perfecto, su cabello, su rostro, sus labios, su cuerpo. Él era perfecto.

Tom amaba la manera en la que el cuerpo de Bill se arqueaba para darle a Tom un mejor ángulo, como estrechaba su agujero en los dedos indicándole a Tom que vaya más profundo, cómo gemía y rogaba que fuera más rápido.

Pero a Tom le gustaba molestarlo a veces, como siempre, justo como lo hacía ahora mismo y Bill respondía de cada manera que Tom predecía. Pronto el pelinegro no dejaba de rogar, pidiéndole a Tom que dejara de molestarlo y ya lo tome de una vez.

— ¿Seguro?—Tom susurró y cubrió el cuello de Bill lleno de besos—¿en serio?

—Eres tan molesto—Bill gimió y presionó más en los dedos de Tom, qué estaban jugueteando en su parte trasera, se sentía tan, tan bien.

—Pero así me amas —Tom sonrió y lo besó una vez más, succionando ese lugar detrás de la oreja de Bill, volviéndolo loco. El adolescente soltó otro gemido alto haciendo que Tom sonriera aún más.

Entonces decidió dejar de ser molesto y sacó sus dedos, recibiendo un sonido de reproche por parte de Bill, pero Tom no lo dejaría esperar por mucho tiempo, y con las largas piernas de Bill alrededor de él, lenta y cuidadosamente penetró al pelinegro, soltando un suspiro grave y sintió a Bill aferrarse de él. Esperó un momento a que Bill se ajustara.

Cuando Bill asintió en aprobación, Tom capturó los labios de él con los suyos y mientras lo besaba apasionadamente empezó a moverse, sabiendo que eso distraería a Bill de cualquier dolor que pudiera sentir, Tom haría todo para que fuera más placentero.

Tom tenía que ser cuidadoso de no empujar la cabeza de Bill dentro del agua cuando empezó a ir a un ritmo más rápido, casi perdiendo el control de sí mismo, Bill se sentía tan bien debajo de él y sus gemidos y súplicas le hacían querer ir más rápido y fuerte. De algún modo logró ir rápido sin dejar que Bill se hundiera en el agua, sintiéndose más y más cerca.

—Tom—Bill jadeó entre gemidos —Nng…se siente bien…voy a…ah..,

Tom gimió y presionó sus labios contra los de Bill y movió sus manos para encargarse del miembro duro del adolescente, amando absolutamente la sensación de controlar el clímax de Bill debajo de su mano y mientras, de algún modo, lograba mover sus caderas más rápido, su mano trabajo de la misma forma y Bill soltó un placentero sonido hacia los labios de Tom.

Bill casi muerde la lengua de Tom estando al borde y solo unos segundos después eyaculó fuerte, solo momento antes de que Tom hiciera lo mismo dentro de él y con sonidos y gritos que no eran más de palabras incoherentes, ambos llegaron al orgasmo, casi riendo de lo bien que se había sentido.

Eran perfectos el uno al otro, lo habían sido desde la primera vez y siempre sería así, nada más.

— ¿C-Cómo puedes ser tan asombroso? —Bill jadeó y Tom casi colapsó sobre él —Tan, tan perfecto.

—T-Tú eres asombroso —Tom sonrió y le dio un beso perezoso, preguntándose cómo iba a conseguir energía para levantarse de esa bañera.

Bill soltó una risita y lo besó de vuelta, sus manos envueltas alrededor de su cuello —Creo que deberíamos tomar una ducha —rio—El agua…ya no está limpia.

Tom sonrió y miró el piso del baño llena de agua que habían desparramado alrededor, mojando todo alrededor de la bañera.

—No estarán felices con nosotros —hizo una mueca y Bill lo movió a un lado para mirar también.

—Oh bueno, supongo que estarán acostumbrados. Es día de san Valentín después de todo.

—Lo es —Tom sonrió y lo besó otra vez antes de lograr levantarse y cuando salió fuera de la bañera, extendió una mano para ayudar a Bill a salir también. Sonrió cuando el adolescente lo beso de nuevo tan pronto ambos estuvieron de pie.

Te amo—Bill susurró en el beso —Gracias.

—Te amo —Tom susurró y envolvió sus brazos alrededor del cuerpo desnudo de Bill —Por siempre.

&     FIN    &

Traductora del fandom

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